domingo, 25 de enero de 2015

ZOOLOGÍAS APÓCRIFAS

"Lamia" (John William Waterhouse)


Ven, decia ella, y todos éramos conscientes de que sabía lo que estaba a punto de suceder. No temas, el tiempo es una ficción y he cruzado siglos a nado, decía. Mientras, dejaba caer un poco más su blusa, las algas que cubrían aún su cabello y hacían fosforescente su vientre de ser irreal. Sabíamos que no había que escuchar su voz ni mirarla a los ojos. Ven, dijo una vez más. Y fue la última. Ojalá nunca hubiera sonreído. Pero había pronunciado mi nombre.

6 comentarios:

Magda Robles dijo...

Y cuanta fuerza encierra un nombre...

José A. García dijo...

Excelente... Por mi parte, sin dudas, no dudaría en seguirla.

Suerte

J.

g dijo...

¿Qué tendrá la voz? ¿Qué hechizo vanidoso y enfermizo se apodera de nosotros cuando oímos la bella música de nuestro nombre cruzando sus labios?

Anónimo dijo...

y asi fue

Claudia Tubilla dijo...

Me ha gustado mucho el toque del final.
Que bueno volver retomar tu blog y volver a leerte.

Un abrazo!

Ana A.L.P dijo...

Hermoso y evocador...