jueves, 1 de mayo de 2014

ESTABA ESCRITO

Andrei Remnev

¿Cuántas vidas hace? ¿Tres, cuatro? Chéjov no faltó nunca, creo. Tampoco el queso de camembert ni un vino decente. Lo recuerdo muy bien. Era febrero. O tal vez septiembre. Lo recuerdo como si fuera ayer. Todos percibieron que estaba sucediendo lo que fatalmente tenía que pasar. Lo que estaba anunciado desde las estrellas. Denle un poco de agua, que se está poniendo morado, aventuró un caballero del Santo Grial sin reparar aún en que su cabalgadura estercolaba con la mayor indiferencia la alfombra persa. Una señora se llevó el dedo izquierdo al pezón derecho. Nadie supo interpretar este gesto, pero todos presintieron que estaba a punto de suceder algo extraordinario.

6 comentarios:

Xi dijo...

Maravilloso...

Besos

María (LadyLuna) dijo...

Tus relatos me sorprenden por lo diferentes que son respecto a lo que suelo leer.
Un abrazo.

Aseret Blueminda dijo...

Sin duda, algo extraordinario iba a pasar jajaja
Quizás no era tu intención pero el final me ha parecido muy irónico.

Un abrazo!

i*- La que canta con Lobos dijo...

y seguramente ocurrió algo excepcional :)

Juan Antonio B. dijo...

Estos días leo "La muerte de Iván Ilich" de Tolstoi. Espero que eso sirva como disculpa.

g dijo...

Y en ese instate, de versos estrellados tras las retinas de cada uno de los presentes, la memoria desplegó sus artes y lo extraordinario devino presente. La bella insomne desplegó las inocentes alas y tomó nota mental de lo lejanamente acaecido. Chéjov sacude la pluma.