miércoles, 22 de enero de 2014

BALADA DE LOS COCODRILOS AMANTES

Daria Petrilli


Y ahora echo en falta el tierno rumor de los cocodrilos amándose
di ternuras con dientes afilados
tú que conoces el secreto de cómo lacerar un corazón con garras lentas
di lo que nadie ha sabido o querido
porque no es fácil amar hasta aniquilar la conciencia
mientras suena Bach Erbarme dich mein Gott
y no pido que te apiades sino que derrames los cálices
sobre manteles impolutos
porque los cocodrilos saben ser tiernos
cuando devoran la soledad a la hora del té
leyendo tal vez a Chesterton

8 comentarios:

Vera Eikon dijo...

No podría ser de otro modo...Biquiños!

Mayte Dalianegra dijo...

Siempre anida la ternura en sus ojos, aunque alguna vez te suelten alguna dentellada perdida tal que bala.

Besos, Juan Antonio, y feliz semana, Poeta.

Claudia Tubilla dijo...

Que bonita entrada

HADA dijo...

es difícil poder acariciar cuando tienes puas, dientes.........pero debajo de la piel siempre hay un amante.

g dijo...

Yo siempre digo que mis espinas me duelen mucho más a mí que a los que me tocan y se hieren.
Veo que aún siendo del mismo reino animal, difiero de los cocodrilos. Es un alivio no ser todos iguales.

Marisa dijo...

Cocodrilos de dientes afilados devorando la soledad a la hora del té, amando la ternura, amándose.
Tus metáforas esta vez si que han estado afiladas. Me ha gustado mucho, Juan Antonio.

Un beso.

Yo dijo...

Todos poseemos dientes y puas en esta jungla de mentiras, falsedades, hipocresías y otros menesteres, el llevarlas con orgullo tiene un precio, encontrar alguien que se deleite en su caricia es difícil, mas no imposible.

i*- La que canta con Lobos dijo...

Esto es el apocalipsis. Malditas palabras, maldito Bach.