miércoles, 30 de enero de 2013

PAVANA

"A pavane" (Edwin Austin Abbey)


Me lo dijiste una vez más mirando una luna borrosa.
Las ha habido mejores, lo sé. Qué importa.
“Algo en mí está muerto. Irremediablemente.
Sucedió un día a una hora.
Yo misma certifiqué el evento.
Luego cerré los balcones de mi vida
con una ira meticulosa, prolongada.
Este frío de mis manos es la prueba.
Algo en mí de hoy para siempre está muerto.”

Al lado, la vida sigue con sus ruidos, sus risas,
con ese ritual que, lo sé, no es el amor.
La vida sigue apremiando
con sus mil odiosas coincidencias.

También yo he transitado jardines melancólicos,
desiertas avenidas donde las flores destilan sus venenos
a los pies de hermosas estatuas polvorientas.
También he atisbado las terrazas de la muerte
iluminadas por lunas insomnes, siniestras.

“Algo en mí está muerto. Irremediablemente.
Desde un día y una hora.
Este frío de mi alma es la prueba.”

Pero bien sé que no es verdad. No puede serlo.
Porque los muertos no recuerdan, mi niña.
No cierran balcones a las estrellas, no sufren.
No saben lo que son, han olvidado.

La noche se abría como una inmensa flor
bajo una luna borrosa.
Las ha habido mejores, lo sé. Qué importa.

lunes, 28 de enero de 2013

PROBABLES INFIERNOS

"Winged figure seated upon a rock" (Abbott Handerson Thayer)


Los ángeles me comunicaron que cuando falleció Melanchton le fue suministrada en el otro mundo una casa ilusoriamente igual a la que había tenido en la tierra. (A casi todos los recién venidos a la eternidad les sucede lo mismo y por eso creen que no han muerto.) Los objetos domésticos eran iguales: la mesa, el escritorio con sus cajones, la biblioteca. En cuanto Melanchton se despertó en ese domicilio, reanudó sus tareas literarias como si no fuera un cadáver y escribió durante unos días sobre la justificación por la fe.

Un teólogo en la muerte, Jorge Luis Borges

domingo, 27 de enero de 2013

LAS MATEMÁTICAS SON TAN CRUELES

Kenne Gregoire


Querida, comprueba que llevas las llaves en el bolso, pero hazlo compulsivamente, como sabes que me gusta. ¿Te he dicho ya que no hay escalera de incendios? No sé si es aconsejable combustionar como sueles. Debería ser muy fácil resolver un problema tan sencillo. Pero.

sábado, 26 de enero de 2013

ES PREFERIBLE QUE LOS TIGRES NO SEAN AZULES

"Tiger" (Franz Marc)



He perdido la cuenta de los días
sobre todo
he perdido la cuenta de los besos
que nunca nos daremos
lo supe ayer
estaba escrito en todas las aceras
con la dudosa caligrafía del miedo
en las ventanillas de todos los taxis
en el fondo de todas las copas
en los silencios de otros labios
tal vez no he perdido la cuenta
porque yo también sabía

miércoles, 23 de enero de 2013

martes, 22 de enero de 2013

ERA ENERO Y LEÍA A BALZAC

Odd Nerdrum


Le Père Goriot. Siempre sonaba La Bohème en el viejo tocadiscos del salón. Luego llegaron los silencios clamorosos, el eco furioso de la música ausente. Atardecía o se incendiaban infinitos cortinajes en el horizonte. Dolía tanto que no era posible creer en la redención. Pero aún leía a Balzac. Y eso era mucho.

domingo, 20 de enero de 2013

DIECINUEVE

"Retrato de Juanita Forbes", detalle (Pietro Annigoni)


Sabes que al atardecer la luna nos da una tregua. Lo justo para saberse al otro lado de ese océano de astros enloquecidos que finge ser noche. Que no puede serlo si no es entre tus piernas. Bien lo sabes. Un corazón se está rompiendo en algún lugar. Estalla como un planeta que ha cumplido su ciclo o que ha amado demasiado. Lo sabes. Es el día, amor. No tardes. 

jueves, 17 de enero de 2013

MELANCÓLICOS INVENTARIOS

Xi Pan


Nunca conseguiréis que lo admita. Lo sé. Con ojos tristes de niño triste o chucho extraviado. Así. He reconstruido el torpe inventario de las caricias accidentales, piensa. Y duelen. ¿Por qué? No lo admitirá nunca, pero una lágrima de plomo fundido ha abierto surco en las mejillas. Muy cerca el cristal de la ventana. En la acera dos perros follan. Resultan tan patéticos en la madrugada, que le da risa. Pero aún piensa en los cuerpos accidentales, en esa penosa relación que le ocupa. La vida sigue allá abajo. Ni rastro de los perros. Se acabó. Piensa que en los hospitales la realidad está hecha de otra materia. Y amanece también, aunque la calefacción abofetea la conciencia y el miedo es un zumbido indecente y paralizante. Amanece en los cafés, en los quioscos, en los locales de mala muerte, en los callejones inmundos donde estallan las injurias y las copas de la madrugada, y en las favelas. Incluso en las cárceles. En las iglesias amanece sin llegar a amanecer nunca del todo. Nunca conseguiréis que lo admita. Siempre faltará un nombre en ese estúpido y mutilado inventario de las caricias accidentales. Siempre. Y el reguero de plomo fundido habrá abierto camino hasta la garganta y de ahí a las últimas cavidades mohosas del corazón.

domingo, 13 de enero de 2013

TAL VEZ LA MÚSICA DE LAS ESFERAS

Ilustración para el Endymion de John Keats (Edmund Joseph Sullivan)


Hay palabras que excluyen cualquier respuesta
que parecen aborrecer la simple posibilidad de que respondas
palabra por agonía
abismo por soledad
amor por incontinencia
calla
te dije que no espero respuesta
aunque apunte hacia ti
mientras nada digo y lo digo todo
hay cuerpos que gravitan
lujuriosos
en esferas azul cobalto
que gimen hasta el estertor
dulcemente
furiosos
transidos
¿es eso el éter?
y es tan sólo el horror al vacío
primigenio
el afán de buscar armonías
allí donde no hay más que termodinámica
¿o hay más?
por eso insisto
nada digas
nada respondas
porque al fin
estas palabras tal vez no sean para ti

miércoles, 9 de enero de 2013

SIENTO DECÍRTELO, AMOR, PERO NUNCA ESTAMOS A SALVO

"Ixion enchainé dans le Tartare" (Alexandre Denis Abel de Pujol)


Nunca estamos a salvo:
lo proclaman ebrios caballos de ajedrez
desde lo más negro de las simas de tus ojos.
Oyes gemidos como ausencias.
Sabes que nunca
o siempre
(pero nunca)
gritan orgasmos oxidados
al filo del misterio.

Morirás mañana
pero habrás envenenado mi sexo
con mentiras,
qué importa,
habrás perturbado mi corazón
con insomnios letales,
duros,
pero habré bebido
de cada hendidura de tu cuerpo
luz cegadora,
locura,
antes de romperme
para siempre.

domingo, 6 de enero de 2013

SÓLO QUERÍA OÍR TU VOZ

Jane March en L'amant (Jean-Jacques Annaud)


Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer. El le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz. El dijo: sólo quería oír tu voz. Ella dijo: soy yo, buenos días. Estaba intimidado, tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba. Y con el temblor, de repente, ella reconoció el acento de China. Sabía que había empezado a escribir libros. Lo supo por la madre a quien volvió a ver en Saigón. Y también por el hermano menor, que había estado triste por ella. Y después ya no supo qué decirle. Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte.

El amante, Marguerite Duras

Tengo una habilidad especial para elegir los libros en los tiempos más inadecuados. Un ejemplo clarificador: en un momento de fuerte depresión leí sin solución de continuidad Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, y La montaña mágica, de Thomas Mann. El amante, de Marguerite Duras, y Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes, coincidieron, con igual desacierto, con dos circunstancias de fuertes rupturas emocionales. No es premeditado. O sí. No podría asegurarlo. En cualquier caso, no me arrepiento.

La lectura de la novela de Duras supone una verdadera catarsis. Lejos del voluptuoso placer de Madame Bovary, Ana Karenina, La Regenta, Fortunata y Jacinta, incluso Le rouge et le noir, El amante es una novela que nos desgarra y nos rompe. En algunos momentos el dolor puede parecer insoportable. Lo es. Pero el ritmo conciso, duro, inapelable del relato arrastra, mezclado con el dolor, los posos amargos de los venenos de la melancolía y los diluye al fin en un mar en el que todo se hace leve, vagamente dorado, insignificante. Entonces comprendemos que nunca más seremos los mismos. Que está bien. Que así debía ser.

viernes, 4 de enero de 2013

DUELOS A PRIMERA SANGRE

"Seabed" (Andrew Wyeth)


No basta morder tu piel
si la luna nos sentencia a sombra
así
no lo dejes
sigue
siempre ahonda más
mi cuerpo tiene galerías infinitas
y todas conducen a la locura
araña dulcemente
bastará una leve estela de sangre
para saber que amas
da igual a quién
que mueres un poco cada vez
cuando ruedas por el piso
extraviado enmedio de tanta soledad
mojado de lo que pudimos ser
de lo que nunca seremos
no pares ahora
me has prometido la locura
recuerdas
prometiste muerte
tu muerte
me lo debes

jueves, 3 de enero de 2013

UN TÚNEL ES APENAS NADA O TODO

Michal Lukasiewicz


—Cuántas veces —dijo María— soñé compartir con vos este mar y este cielo.

Después de un tiempo, agregó:

—A veces me parece como si esta escena la hubiéramos vivido siempre juntos. Cuando vi aquella mujer solitaria de tu ventana, sentí que eras como yo y que también buscabas ciegamente a alguien, una especie de interlocutor mudo. Desde aquel día pensé constantemente en vos, te soñé muchas veces acá, en este mismo lugar donde he pasado tantas horas de mi vida. Un día hasta pensé en buscarte y confesártelo. Pero tuve miedo de equivocarme, como me había equivocado una vez, y esperé que de algún modo fueras vos el que buscara. Pero yo te ayudaba intensamente, te llamaba cada noche, y llegué a estar tan segura de encontrarte que cuando sucedió, al pie de aquel absurdo ascensor, quedé paralizada de miedo y no pude decir nada más que una torpeza. Y cuando huiste, dolorido por lo que creías una equivocación, yo corrí detrás como una loca. Después vinieron aquellos instantes de la plaza San Martín, en que creías necesario explicarme cosas, mientras yo trataba de desorientarte, vacilando entre la ansiedad de perderte para siempre y el temor de hacerte mal. Trataba de desanimarte, sin embargo, de hacerte pensar que no entendía tus medías palabras, tu mensaje cifrado.

Yo no decía nada. Herniosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. "Nunca más, nunca más", pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo.

El túnel, Ernesto Sábato

martes, 1 de enero de 2013

DIJE AHORA PERO QUERÍA DECIR AHORA

"Xteriors VII" (Desiree Dolron)


Se conoce que hemos perdido el hábito de respirar. Nos lo advirtió un señor con ojos de vaca, con lengua de vaca, con orejas de vaca, con hocico de vaca. No, no era una vaca, era un señor, ya digo. Él lo advirtió: Se os olvidará respirar. Y nos miró de arriba abajo como con lástima. El señor que parecía vaca pero no lo era manifestó también que adquiríamos por momentos tintes azulados. Entonces pensé mola, pero luego comprendí que nos estábamos quedando helados. Tal vez perdáis el pulso, añadió como quien dice una gracia. Luego el señor que parecía una vaca sin llegar a serlo del todo mugió lentamente y se alejó hasta perderse en la distancia.