jueves, 20 de junio de 2013

UN FINAL COMO CUALQUIER OTRO

Eloísa y Abelardo en una miniatura medieval


Sírveme un sorbo más de ese veneno,
tú que conoces las incontables miserias de mi memoria.
No temas. Las cosas son así.
Pero ya no importa.

Si miro a lo lejos sobre los tejados,
si adivino un triste pedazo de firmamento,
entonces eso basta para no sentir dolor.
La punzada luminosa de las estrellas
lo vuelve todo relativo.
¿Quién soy yo? ¿Acaso somos algo
fuera de esa luz negra que nos sustenta?
¿Para qué, pues, tanta palabrería?

Es mejor callar.
Por eso, no temas.
Dame lo que tú sabes
y no digas nada.
No vayas a sentir la tentación de derramar una lágrima.
Mucho menos, de escribir un verso.

12 comentarios:

Laura Uve dijo...

Un poema bello, con un trasfondo de anhelo que provoca un regusto de tristeza y desesperanza.

Con lo que me gustan las palabras..., como odio la palabrería. Mil veces mejor el silencio.

Que delicada miniatura.

Abismo dijo...

Seguir esa tentación es primordial... es el único modo de saber que hay final

Besos abisales

Hanna Xesco dijo...

Intenso... el silencio acompaña la tristeza.
Beso

Sandra Garrido dijo...

yo quiero un poco de ese veneno,
sondado en la vena-

besos

Sandra Garrido dijo...
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Sandra Garrido dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sandra Garrido dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jo dijo...

como haces esto... me quedo en el alfeizar queriendo llorar...

calmA dijo...

Qué punzada JA. has escrito hoy esa maravilla, capaz de sacarme del ostracismo. Te admiro mucho.

Bisou cheri

estela ela dijo...

A veces es mejor callar. Hablar sin palabras. Las despedidas calladas son más hondas.

Setefilla Almenara J. dijo...

Maravilloso, J.Antonio.

Un abrazo

i*- La que canta con Lobos dijo...

que bonito es el silencio!! :)