lunes, 6 de mayo de 2013

PORQUE DECIR ONCE ES SEGURAMENTE DOCE

"L'Art" ("Des caresses", "Le Sphinx") (Fernand Khnopff)


(...) y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.

Carta a una señorita en París, Julio Cortázar


Disculpen si omito el relato de los diminutos conejitos (casi todos ellos blancos), la melancólica atmósfera que nos hace irreales en la quietud del apartamento involuntariamente ocupado: Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, dice el inquilino malgré lui, en este cuento del Bestiario de Julio Cortázar. Y habla del aletear de un cisne con polvos y no sé qué música de cuarteto de cuerda.  Pero permitan que deje a un lado los diminutos conejitos blancos que vomita su alma sobrecogida. Si no les molesta, me quedaré tan solo con esas pocas palabras que he destacado en la cita inicial. ¿Es posible decir algo más bello con tan discretos recursos? Esas frases constituyen en sí mismas todo un relato. Alguien que no fuera Cortázar habría necesitado probablemente cuatrocientas páginas para expresar algo remotamente parecido.

3 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Una vez se llega, siempre regresamos a Cortázar. Como esa orilla en la que por fin morimos olas...Bicos.

Juliette. dijo...

No sabemos resumir un sentimiento ¡con lo sencillo que se vive así! Nos vamos por las ramas, J.A. Y al final la gente entiende lo que quiere entender.

Un saludo enorme.

calmA dijo...

Muy grande Cortazar, admiro también esa habilidad de decir, tanto, en tan poco, lo he dicho en muchas ocasiones.

Un beso grande