sábado, 16 de febrero de 2013

FEBRUARIUS

Pintura mural, Villa de los Misterios (Pompeya)

Tantos besos sonámbulos
quido abrazo fundido en mentiras
fechadas en febreroayer hoy jame huir
que el crepúsculo me mata
sin sentir sin ternura

14 comentarios:

muesli. dijo...

La presentación me recuerda a la carta de un secuestrador.

Maravilloso poema. Absolutamente envolvente y romántico. Una figura tras otra, completo desconcierto. Tus sinestesias me dejan atónita, son pura sensación.
Es adictivo.

Besos, Juan Antonio!

Anónimo dijo...

La mentira siempre me provoca la fuga hacia mi misma. Si no hay ternura, no hay nada.

Bisous.

i*- La que canta con Lobos dijo...

Original donde los haya. Besos!:)

Amanecer Nocturno dijo...

déjaME huir.

Eres la leche.

Verónica C. dijo...

La luz de febrero aturde.
Pero no miente. Es fuerte y pálida a la vez.

Sgroya dijo...

Late fuerza en tu poema, amigo..
Será un placer, con tu permiso, adentrarme en el laberinto.
Besoteeees!!!

María Eva Ruiz dijo...

La luz de febrero va resplandeciendo los días como preámbulo de la primavera.

Me ha costado leerlo con tu presentación tan singular.

Un abrazo grande,

Eva.

Adictivo dijo...

Me gusta, aunque recordé cuando en clase queríamos hacer bromas, utilizábamos recortes de revistas jaja.-

Magda Robles dijo...

Hay tanta artificialidad de la que despertar... Dejemos que los besos zombies devoren corazones ajenos.

Juan Antonio dijo...

Ligeia, Poe te ha poseído. Antes lo intuía. Ahora lo sé.

Adictivo dijo...

Siiiii es tipo secuestrador total jajajaja. Me alegro de que te guste.

alalai cánfora sandra dijo...

great.

Eva Loureiro Vilarelhe dijo...

Y a mí que me encantaba escribir recortando ¿seré una secuestradora en potencia sin saberlo...?
Y a mí que el crepúsculo me parece la efímera hora de la libertad ¿tendré una mente perversa sin saberlo...?
Me encantas, encantador de serpientes. Besiños de esos que tanto te gusta enviarme ;)

Juan Antonio B. dijo...

Seguro que lo eres aun sin ser consciente de ello. :) El crepúsculo es un momento mágico e inquietante, sobre todo cuando uno deambula por los jardines donde habita el olvido. Me haría mucha ilusión ser un reputado encantador de serpientes. Tengo que ejercitarme.

Bisous, chère amie.