domingo, 3 de febrero de 2013

EXCEPTO NADA

"Richard, Duke of Gloucester, and the Lady Anne"
(Edwin Austin Abbey)


Al otro lado. Ese frío es ajeno, pienso. Prestado en el cénit turbio de la madrugada. Está fuera. Todo está al otro lado. Tú. Imaginé un laberinto. Sus infinitas galerías conducían a ninguna parte. La melancolía puede ser tan bonita, decías. Lo es. Y adictiva como tu boca. Pensaba en los dos reyes y en sus dos laberintos. Borges. Nadie podría imaginar laberinto más perverso: la infinitud expresada en una fatigosa e informe eternidad de arena. Todo eso está al otro lado. Todo lo que existe queda al otro lado. Excepto nada.

12 comentarios:

Yellowprincess dijo...

Tienes razón, la melancolía, aunque muchas veces te haga daño, es buena, adictiva. Te atas a unos sentimientos, a un momento determinado, y puede llegar a ser muy bueno recordarlo.
Aunque llegue un momento en el que tengas que desligarte de ello y recordarlo ya como algo muy lejano.

alalai cánfora sandra dijo...

Nada es para siempre,

y Borges también.



Muchos besos!

Carol Munt dijo...

La melancolía es como un laberinto... Todo laberinto tiene salida, pero a veces se está tan bien en esa nada sin necesidad de salir al todo...
Muy buena entrada :)
Un fuerte abrazo.

Abismo dijo...

Pensar que todo está al otro lado es tristón... sin salida el laberinto me temo ¿no?

Besos abisales

Setefilla Almenara J. dijo...

Lo he leído creyendo que leía el delirante monólogo interior de un loco.Un bello loco.

(Adoro los poetas que deliran)

i*- La que canta con Lobos dijo...

Tus palabras me recuerdan a Luis XIV de Francia, el Rey Sol. Besos con laberintos!

lunáticasuicida dijo...

Recomiéndame algo de Borges. :)

Juan Antonio dijo...

Pero querida i*, ¿acaso el Estado soy yo? Los dioses no lo quieran.

Te envío un beso laberíntico, antimonárquico y antidespotismoilustrado.

Nuria D. Valero dijo...

Y también podrías estar hablando de la muerte...

Besos, Juan.
(Me quedo con tu comentario a i*, jaja!)

Fusun A. dijo...

La melancolía tan adictiva como tu boca... Cuánta lucidez en una frase!

g dijo...

La arena y el otro lado me han recordado al reloj que abandoné al derramarse el tiempo entre sus granos, al otro lado del cristal.

muesli. dijo...

Me emocioné en el momento en que lo leí y he vuelto a llorar.
Distancia, desiertos. El reloj nos roba el tiempo. Y su boca. Todo ajeno.

"Todo eso está al otro lado. Todo lo que existe queda al otro lado. Excepto nada."

Y en nosotros, ¿qué?
¿entera soledad y dependencia?
¿huecos?