domingo, 2 de diciembre de 2012

PREGUNTAS CAPCIOSAS

"Reclining nude" (Edward Hopper)


Dime, ¿acaso tengo yo la culpa de que me ponga tanto el corpus aristotelicum?

14 comentarios:

xiana dijo...

jajaja
por el amor de un dios... sobretodo los tratados de lógica.
jaja

Te beso

Juan Antonio dijo...

Mmmmm, no seas cruel, Xía. Eso ni se menciona.

alalai cánfora sandra dijo...

jajajajaja

qué preciosidad de cuadro, me encanta.

Besos!

Lunática (R.) dijo...

Sin duda alguna, la tienes. Ese "acaso" te ha traicionado...
Besitos

Raquel F. dijo...

Hopper...
Incluso los cuerpos están solos.

Setefilla Almenara J. dijo...

Vengo a verte y me encuentro con esto...jajaja, qué arte tienes, eres pura inspiración.

Besotes, niño.

i*- La que canta con Lobos dijo...

Me encanta Hooper!

Beatriz Boca dijo...

No, la culpa es mía.

Verónica C. dijo...

De memoria et reminiscentia.

Besos

Amanecer Nocturno dijo...

Ni tú ni Edward Hopper tenéis culpa de nada :)

Un beso.

M. dijo...

Hace unos meses estuve en Madrid, visitando una exposición de Hopper. Me encantó muchísimo. Y...bajando y merodeando por tu blog, de pronto, leo un nombre: Mattia. Irremediablemente, se me viene a la cabeza "La soledad de los números primos", uno de mis libros preferidos...

Ya ves, casualidades de lunes. Seguramente, siga descubriéndote y descubra muchas más cosas -gustos en común.

Un placer :) Gracias por leerme y -sobre todo- por dejar tu huella en mis pequeñas historias.

xiana dijo...

Mmmm... Tratados de lógica, física, metafísica... ayayayyyy
No soy cruel. Lo sabes.

Juan Antonio dijo...

Oh, el "corpus aristotelicum"... Aristóteles era nuestro héroe. Como algunos presocráticos (¿hay algo más fascinante que el pensamiento presocrático?), como más tarde Avicena, Averroes, Maimónides, Picco della Mirandola, Galileo, Giordano Bruno, Erasmo... hasta la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt... y tantos otros que nos ayudaron a ver el mundo como una inagotable sucesión de preguntas en el ámbito de la tolerancia y bajo una mirada crítica. Pero Aristóteles era siempre el comienzo de algo radicalmente nuevo. El aura de extemporáneo romanticismo con que le contemplábamos le venía tal vez de la azarosa y legendaria transmisión de sus textos, perdidos y recuperados para occidente gracias a las traducciones del árabe. Y lo que nos ponía definitivamente era adentrarnos en el arranque del libro IV de su Metafísica: "Hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es, y los atributos que le conciernen." Cielos. Aún hoy me estremece. Hoy me quedo en silencio, en la penumbra de esta noche de diciembre, con un libro de Pierre Aubenque entre las manos y los ojos cerrados. Aún parecen resonar los ecos de un debate apasionante en el que se explica la transición del "mito" al "logos", del animismo a la ciencia, de la poesía a la filosofía.

xiana dijo...

Ya intuía yo que era en la metafísica donde estaba el punto G jajaja
Me ha encantado la explicación y me voy a poner a buscar a Maimónedes, que no lo conozco.
Metafísica, Maimónedes, Muas!