viernes, 10 de agosto de 2012

HOY

"Jeunne homme nu assis au bord de la mer"
(Jean Hippolytte Flandrin)


Hoy es un vendaval sin entrañas
ni dolor
una serpiente de mirada inmóvil
corazón emponzoñado
anhelante en su agonía mineral
hoy los relojes se han detenido
absortos en una hora imposible
en una luna imposible
malheridos
a
primera
sangre




9 comentarios:

María dijo...

Los relojes se detienen en el tiempo del vacío, en la noche callada, en la sombra oscura.

Un beso.

*L* dijo...

Y mañana será otro día. Mucho mejor, seguro. ;)

Hoy, además de mis habituales besos, te dejo un mega-achuchón apretadito, Juan Antonio. Acércate un poquito más, que tengo los brazos abiertos de par en par.

¿A que sientan de maravilla los achuchones? :)

Verónica C. dijo...

Los días así además dejan resaca.
Los relojes parados tienen la extraña habilidad de instalarse en la memoria.

Besos

Vera Eikon dijo...

Qué bueno es este poema!! Breve, dosificado y sin ambages. Te aplaudo!! Bicos, a moreas...

Laira dijo...

Hoy ya no es hoy, ya es mañana, un leve traqueteo del mecanismo del reloj comienza a sonar. La luz vuelve a entrar, ¿lo viste? hoy ya no es hoy.

Jess dijo...

Hola, muchas gracias. Si bueno, quiero ir a Granada, pero si no tengo dinero no voy a poder. :S

i*- La que canta con Lobos dijo...

los relojes a veces son hipnóticos y el tiempo nunca pasa... besos :)

alalai cánfora sandra dijo...

Cuando dejan de sangrar las heridas uno añora los ríos.


Besos!

(* dijo...

A veces son tal cual, los días de verano.
Un abrazo.