lunes, 13 de agosto de 2012

DESENCUENTROS

"Terraza de café por la noche" (Vincent Van Gogh)


—¿Dices que te marchas?
—Sí.
Ella hace girar inútilmente la cucharilla en la taza de té, aunque hace siglos que el azúcar se diluyó.
—¿Cuándo?
—De hecho, me fui anoche. Pero no te diste cuenta.
—Ah.
Evidentemente, ella está en otro lugar y no acaba de comprender.
—¿Y por cuánto tiempo? No recuerdo si lo has mencionado.
—Toda una vida. Quién sabe.
Ella piensa que los tejados son tan tristes con las primeras lluvias.
—Entonces… ¿te vas o te quedas?
Un gato cruza lentamente por la acera. Sólo entonces se percata de que anocheció hace una eternidad.

19 comentarios:

dijo...

Una pena...

xiana dijo...

Hay quien aun quedándose, hace tiempo que se ha ido.
Probablemente sea imposible quedarse.

Mil besos

Martín de Moxena dijo...

Me gustó la asociación del texto con la pintura.
Por otro lado, parece ser una historia triste, pero también las historias tristes atraen al lector, a veces más que las historias felices.

Saludos.

y604 dijo...

Sublime. Tan íntimo.

'Someone Else dijo...

Buena entrada!

EMMAGUNST dijo...

tristísimo

Anónimo dijo...

es verdad...
ella no se había dado cuenta

de que había anochecido...
hacía una eternidad.
precioso.Saludos




















Gala dijo...

Uf que triste...
La soledad nos hace no ser capaces de comprender que llegó sin aviso, que nos asalta, sin darnos cuenta.

Besitos mediterráneos.

i*- La que canta con Lobos dijo...

me dan ganas de llorar...

Verónica C. dijo...

Cuando una mujer dice adiós ya hace rato que se fue.
Triste, como los tejados mojados de lluvia y como la desolación de una soledad en plena calima.

Triste y jodidamente hermoso, Juan Antonio.

Besos

Juan Antonio dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Sois adorables. Por cierto (valga esto como nota del editor): para vuestra tranquilidad, os diré que esta entrada no representa mi estado anímico actual. Hay que situarla en la línea de recuperación de textos pertenecientes a otra época y que ahora sólo me interesan como un mero pasatiempo intelectual.

Besos y abrazos a discreción.

P.S.: Xía, bicos a moreas

Marta. dijo...

Sé cómo es sentir que ya te has ido aunque sigues ahí.

Me ha encantado, sobre todo la parte final ♥

Madame Garburn dijo...

Es precioso. Es duro cuando te sientes así..
Un saludo :)

Magda Robles dijo...

Si se pudiese captar el preciso instante en que ya no estás... o en que ya no está... Mejor pedir otro té, y dejar de pensar en ello.

alalai cánfora sandra dijo...

Desgarrador y bellísimo. Qué más puedo decir.

Besazos

Suspiro dijo...

Tan pocas palabras pero las suficientes para expresar lo esencial.
He neufragado en tu texto y sobre todo en la expresión de la naturaleza muerta de Vermeer
Saludos.

Laira dijo...

¿Te fuiste? sigo a tu lado todas las noches, quizás la soledad es demasiado fuerte para olvidarte. No te fuiste.
Besos.

Miuris dijo...

Es tan triste permanecer junto a alguien cuya presencia importa y en cambio la nuestra es de tal manera ignorada, que aún estando presentes, parece que no estamos.
Logras una excelente comunicación entre los lectores y tu pluma, parece como si estuviésemos presenciado la escena, felicidades, créeme que lo que he leído, no será tocado por ninguna clase de olvido.

Gracias por tu paso por Mis Vendimias, supongo que tomarías la copa que siempre guardo para los valientes que traspasan el umbral.

Setefilla Almenara J. dijo...

Al final tuvo un punto de lucidez, que significó el cambio. Verás, no es el fin en sí de esta historia de dos, es cómo lo cuentas. Me ha encantado, Juan Antonio.

Saludos