domingo, 25 de diciembre de 2011

PAISAJE INVERNAL

"Winter landscape" (Vasily Kandinsky)


Cuentan días, oropeles de veintitantos de diciembre, luces, anuncios dulzones de melodía fácil como un crimen de novela barata. Cuentan noches, más luces, símbolos despojados de todo misterio, adocenados, frío. Coño qué frío. Pero claro, es diciembre. Veintitantos.

Es eso... ¿cómo le llaman? Sí, eso.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LUNAS DE DICIEMBRE


"Desnudo en un diván" (Warren Brandt)

Rompen lunas perdidas de otro diciembre
y son plata, nácar, luz o gemido
en senos siderales, imposibles.
Pero tú no, tú ya no, tú nunca más.

Gimen.

jueves, 15 de diciembre de 2011

MADRIGAL



Pasaron ya los días de los tibios soles,
del incesante caudal de mieses y de pájaros,
altos pájaros hacia el poniente.

Pasaron los días de las hermosas flores,
de pámpanos, de copas olorosas,
hondos, sacrílegos perfumes.

Como el suave fluir de un río melancólico
que canta su amable madrigal mientras se va deshaciendo.
Pasaron.

Como la estela de una nave solitaria
en los salinos abismos del silencio.
Se fueron.

domingo, 11 de diciembre de 2011

NOTICIAS DE UN NÁUFRAGO

"Gran desnudo" (Amedeo Modigliani)

Te alegrará saber, querida, que te he olvidado. No ha sido fácil, lo admito. Dolía a ratos y siempre, siempre en los balcones azules del alba. Pero voilà: todo pasa y todo queda, y lo tuyo, querida, era pasar.

Te doy las gracias por tu piel perfumada hasta el delirio. Es grato descifrar la pasión en una pupila alerta. También te agradezco eso. Y algunas palabras que sabías susurrar en momentos dichosos. Lo demás... no sé si había más. Tú sabes. He olvidado.


sábado, 3 de diciembre de 2011

OCASO DE LA ROSA

"Saint Bride" (John Duncan)


Lánguida se deslizó y dorada
la tibia luz que el alba líquida anunciaba,
lánguida y fría ave nocturna
en los sombríos laberintos del sueño.

Quién hubiera despertado entonces,
quién hubiera hurtado la mirada
a esa luz dolorosa, a esa luz vencida
sin esperanza consumiéndose.
Mas allí estaba. Y latía.
Cansada rosa cristalina sin color, sin perfume,
sangrienta rosa mística y dolida.
Allí estaba.
Ya no embriagadora fruta generosa
entregada al incruento combate del amor,
ya no luz extasiada en la aurora.

No la hubierais visto nunca,
negra rosa durísima, solitaria en su final,
parda ceniza sin fuego en el ocaso.