jueves, 15 de abril de 2010

EL UNICORNIO

"Los unicornios" (Gustave Moreau)


Acude a la llamada de la doncella
amoroso cuando la sabe virginal;
mas si ella conoció las turbaciones de la carne,
con crueldad la mutila y despedaza.

Su veloz cuerpo, mezcla de caballo y ciervo,
no sabe vivir sin libertad:
si alguno fue cautivo por humanos,
sucumbió según es fama de tristeza.

Mágica imagen legendaria,
un cuerno puntiagudo emerge de su frente
como espiritual ariete que penetra,
que ahonda en el laberinto perfumado de una virgen.

11 comentarios:

Carol Bret dijo...

Y de los esplendores en la hierba a... a los espirituales arietes que penetran, ejem, ahondan en el laberinto perfumado de una virgen. ¿Soy yo la picarona o eres tú?

Muy buen poema, sí señor. Echaba de menos tus sinuosos versos eróticos.

BLANCO dijo...

Muy bueno. Como tu blog.

Mayte dijo...

Evocador y sugerente poema que va desgranando la dulzura y la posesión...me gusta, sí.

Biko.

elena clásica dijo...

Qué profunda interpretación, tan arriesgada como el misterio que encierra el unicornio. ¿Se transforma en las mujeres a las que contempla en las pasiones que las iluminan?

Bellísimo.
Besazos.

Meryone dijo...

dioxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Cajitas de Soles dijo...

me gusto =)

carmensabes dijo...

Sucumbo amigo, sucumbo.

Hermoso de verdad.

Ruth dijo...

Profundos y sentidos versos, un placer perderse en ese laberinto.

Besos.

Erato dijo...

Belleza y deseo.Qué bien armonizas con tus palabras ambas dos.Abrazo con lluvia y ron

Juan Antonio dijo...

¿Picarón yo, Carol? No lo creo. Bueno, sinuoso sí. Besos.

Bienvenido, Blanco.

Gracias, Mayte.

Elena, ese es tu universo, tu jardín mitológico poblado de símbolos sensuales y espirituales a un tiempo. Un besazo.

Meryone... sé más explícita, por favor. Té y abrazos.

Gracias, Cajita de soles.

No sabes cuánto me halagas, Carmen. Un beso grande.

Bienvenida siempre, Ruth.

Bienvenido sea ese ron, amiga Erato.

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Bellísimo poema dedicado a ese animal mítico y legendario dotado con un único cuerno, emergente de su hueso frontal, cual segundo atributo fálico. Un placer leerte, querido Juan antonio.