sábado, 8 de mayo de 2010

ANDANTE


"La orquesta de la Ópera" (Edgar Degas)


Una mano teje escurridizas sutilezas
con forma de jardín envenenado
de tantos siglos, de tanta ausencia:
desliza sus dedos sobre un ocaso polvoriento
que no es aún la descomposición de la existencia
sino un hermoso epílogo teatral.

Las frases fluyen sostenidas en la cuerda,
mar azogado en su canícula,
mientras dulcísimos acentos subrayan acordes o latidos.
La madera alerta sentimentales razones
que resuenan como damas misteriosas en la Viena del pasado.
El oboe libra una promesa melancólica
(quién sabe si ese solo estaba escrito)
y un fagot objeta lánguidamente sus tristezas.
Vuelven luego las tersas aguas de los arcos
rasgando apenas su fulgente superficie.
El metal eleva el vuelo del discurso
a cimas de heroísmo desgarrado.
Al fin sucede.
Un vendaval salvaje estalla,
una íntima furia desbordante,
un volcán de miríadas de astillas,
pobres vanidades de los hombres,
una vorágine de colosales torres abatidas,
de fantasmales fuegos y quimeras
que, sublime, desafía a los infiernos.

Casi oculta en su palco,
una joven distinguida de blanquísimo rostro
arruga su frente en un gesto delicioso:
la tormenta ha cesado.

9 comentarios:

carmensabes dijo...

Tremendos versos con una descripción absolutamente exquisita.
Me emociono y me quedo en el justo instante que con detalle nos relatas.

Abrazos fuertes.

Leni dijo...

Y la orquesta surge en forma sinfónica de letras.
"andante"...
Entre adagio y moderado...

Hermoso leerte.

Estamos cerca.
Cuenta conmigo...
Un beso

HADALUNA dijo...

Quería darte las gracias por el bonito comentario que me has dejado en mi blog.

Con tu permiso me doy un paseo por el tuyo y continuo leyendo.

Besos.

Erato dijo...

Uhmmm, delicioso lo que nos has traído, Juan Antonio.Casi podía escucharlo y ver la escena. Hoy me quedo indiscutiblemente con "(quién sabe si ese solo estaba escrito)
y un fagot objeta lánguidamente sus tristezas". Y es que la lluvia de nuevo...Un abrazo de violoncello en esta tarde gris.

Juan Antonio dijo...

Tan fácilmente había cesado la tormenta. Así es la música.

Gracias, Carmen, Leni, Erato. Bienvenida, Hadaluna.

Besos.

Kenza dijo...

Bonsoir Juan Antonio,
Je viens de faire une très belle promenade sur votre magnifique blog!
J'aime beaucoup les peintures que vous présentez, et je regrette sincèrement de ne pas lire l'espagnol. Je suis certaine que j'apprécierai autant...
Je vous remercie encore pour vos gentils commentaires.
Je vous souhaite une très belle soirée et un très bon week-end.
Amicalement,
Kenza

Juan Antonio dijo...

Merci, mon amie. Je suis vraiment touché.

Bon week-en. Bisous.

Mayte_DALIANEGRA dijo...

¡Soberbio! Las sílabas de tu poema suenan como blancas y corcheas de un pentagrama escrito en el tiempo de los grandes conciertos...Maravillosa música de palabras, hiladas con maestría y destreza, en los acordes infinitos que tañe el oboe y el fagot en su duelo incansable por convocar las emociones humanas y divinas. Csi se podía escuchar de fondo, tras tus versos, ese movimiento. Y otro beso, Juan Antonio.

g dijo...

Debería dejar que inventaras los acordes de mis pasos sobre la arena mojada. Centenares de cuerdas seguirían tus evoluciones mientras los vientos, cargados de razones, despejarían el maestoso y risueño bronce de mis ojos.