jueves, 25 de marzo de 2010

OTRA VEZ ANA KARENINA

"La princesa Tarakanova en la fortaleza de Petropavlovsk
en el momento de la inundación" (Konstantin Flavitsky)


Entre tanto Levin continuaba junto al cuadro, fascinado, sin poder apartar los ojos de él. Estaba admirado y conmovido hasta el punto de olvidar dónde se hallaba y de no oír a los que estaban hablando cerca de él. Lo que tenía ante sí no le parecía un cuadro, sino una mujer viva, deliciosa, con preciosos cabellos negros rizados; bellos hombros y brazos descubiertos; ligera y encantadora sonrisa en sus labios finos, rojos y sombreados por ligero vello; una mujer en fin que parecía mirarle dulce y dominadora, con ojos ensoñadores que le turbaban. ¿Era posible que aquella hermosa criatura existiera en realidad?

Ana Karenina, Leo Tolstoi

12 comentarios:

Juan Antonio dijo...

Pido disculpas desde ya a Meryone por tomar prestado de su blog este cuadro fascinante. Aunque, en honor a la verdad, ella lo tomó anteriormente de mi espacio tumblr. Creo. En fin, compartir es hermoso. ¿O no?

Apenas nada tiene que ver con la protagonista de la novela de Tolstoi, aparte de tratarse de una aristócrata rusa con aureola de heroína romántica. Pero hay un elemento romántico, casi diría sublime, en lo que ambas nos transmiten. O en lo que sus autores quisieron que viéramos en ellas.

Perdón por el exceso. Y por el préstamo.

Besos.

Nefer dijo...

¿Qué poner ante una entrada así? no he leído el libro, así que cualquier intento de poner algo medio decente sería en balde, y mis palabras quedarían ensombrecidas ante la fuerza de este texto. Mejor leer y disfrutar.

(Aunque muchas veces pienso que me vas a dejar abandonada por Ana Karenina o por alguna imagen prerrafaelista como la del cuadro).

Besillos, cariño.

Nébula dijo...

*.*

OjosMiel. dijo...

Repito lo mismo que la otra vez: uno de mis libros favoritos.

Babbilonia dijo...

Yo era una adolescente cuando lo leí y me dejó mucho tiempo marcada. Aún lo tengo muy presente.

Un abrazo

Abismo dijo...

Creo que ya te comenté alguna vez lo que me gustan los cuadro que pones... desde luego este es espectacular!

Besos desde el abismo

Carol Bret dijo...

Yo también diría que hay algo sublime en ellos, quizás más en el cuadro que en el texto.

Moitos bicos.

Meryone dijo...

pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor... el resto nos lo sabemos todos

efectivamente, yo lo robé de tu tumblr y para eso se inventaron internet

es taaan bonito!!

besos

ps. quiero mail

Mayte dijo...

La belleza más allá de la belleza (no hablo obviamente de la física).

Bikos, de mis libros consentidos.

Juan Antonio dijo...

No temas nada de eso, Nefer. Un beso.

Nébula, me tienes intrigadísimo.

Lo sé, OjosMiel.

Abrazos, Babbilonia.

Impresionante, Abismo. Besos abismales.

Señorita Bret, cuando nos ponemos sublimes... Bicos también para usted.

Qué linda dedicatoria, Meryone. Al fin y al cabo, Leónb Werth también fue un niño. Todos lo hemos sido (o lo somos aún).

Hermoso, Mayte. Mucho. Besos.

Erato dijo...

Observando esa imagen sublime uno es capaz de sentir en primera persona lo que sentía Levin y estremecerse.Bello.Un abrazo cálido

Juan Antonio dijo...

Abrazos, amiga Erato.