miércoles, 10 de febrero de 2010

ANA KARENINA, UN ARISTOCRÁTICO CODO DESNUDO Y EL TREN


"Tren en la nieve" (Claude Monet)


Vronsky siguió al conductor, subió a un vagón y se paró a la entrada del departamento para dejar salir a una señora.

Una sola mirada bastó a Vronsky para comprender, con su experiencia de hombre de mundo, que aquella señora pertenecía a la alta sociedad.

Pidiéndole permiso, fue a entrar en el departamento, pero sintió la necesidad de volverse a mirarla, no sólo porque era muy bella, no sólo por la elegancia y la gracia sencillas que emanaban de su figura, sino por la expresión infinitamente suave y acariciadora que apreció en su rostro al pasar ante él.

Cuando Vronsky se volvió, ella volvió también la cabeza. Sus brillantes ojos pardos, sombreados por espesas pestañas, se detuvieron en él con amistosa atención, como si le reconocieran, y luego se desviaron, mirando a la multitud, como buscando a alguien. En aquella breve mirada, Vronsky tuvo tiempo de observar la reprimida vivacidad que iluminaba el rostro y los ojos de aquella mujer y la casi imperceptible sonrisa que se dibujaba en sus labios de carmín. Se diría que toda ella rebosada de algo contenido, que se traslucía, a su pesar, ora en el brillo de su mirada, ora en su sonrisa.


Ana Karenina, Leo Tolstoi

18 comentarios:

Meryone dijo...

sabes que tengo debilidad por (la mayor parte de) las novelas de adúltera del xix

anna karenina (esdrújula a petición expresa de nabokov) no iba a ser menos

aunque creo que de la novela de que soy más fan es de o primo basílio, con la amiga-mala-influencia que come bacalhau

:)

besos

ps. invoco al golem...

Mayte dijo...

Y la mujer símbolo de sacrificio amante desdeñada, fuerte, impotente perfectamente retratada por la sensibilidad a veces cruel de Nabokov.

Bikiño.

elena clásica dijo...

Ayyyy, momentos de la literatura que nos sacuden fuerte, fuerte y nos acompañan. Hay segundos en la vida que se quedan parados en esa mirada, que siempre formará parte de nuestra alma.
Tolstoi es un mago de las imágenes dibujadas con letras: esas espesas pestañas y ese ardor encubierto, reprimido que no escapa a los ojos deWronsky.
Un momento lleno de luz e irrepetible.
Belleza suma.
Besazos.

Juan Antonio dijo...

Lo sé, Meryone. Pero, ¿por qué te cae mal la Bovary? Grande la Karenina (y esdrújula, claro). Besos.

Biquiños, Mayte.

Irrepetible, Elena. Qué bien lo describes. Besos.

OjosMiel. dijo...

Uno de mis libros favoritos.

Nadna dijo...

Cómo me gusta Tolstoi! Gracias por recordármelo.

Un beso.

Nefer dijo...

Ahora entiendo de tu fascinación (sic) por la Karenina... jummm, tendré que ponerme celosa?

Besillos, cariño.

Juan Antonio dijo...

OjosMiel, Nadna, un autor y una novela imprescindibles.

Nefer, cariño... Bien sabes que no. Besillos.

Mariela Coral dijo...

Ya me habia llamado la atencion tu titulo y ni que decir me ganaste con el ana karenina, gracias por recordarme a una de mis obras de cabecera.
Por cierto, no lo tengo a la mano ahora pero el párrafo de inicio es delicioso.
Nos vemos¡

Mariela Coral dijo...

Ja además de Graná como mi madre¡ lei lo de la ciudad y luego llegue a Granada... que placer el vivir en Granada, yo por lo pronto no me quejo desde una playa del pacifico de mi méxico.
Voy a Granada casi cada año, cuando puedo, a ver a la abuela gorda y a llenarme de la Alhambra y los rincones del Albaicin.
Salud¡

Juan Antonio dijo...

Bienvenida a estos laberintos, Mariela. A Granada hay que volver. Siempre. Aunque tampoco puedes quejarte, por lo que veo. Disfruta del océano y envíanos un poquito.

Besos.

Erato dijo...

Escalofrío y cosquillitas en la espalda me ha producido releer estas palabras de un libro que me fascinó. Gracias por traerlas y despertar tanto con ellas. Abrazo y pisadas en la nieve,amigo.

Erato dijo...

Estoy trastorná de lunes o ha desaparecido algo de aquí, Juan Antonio? Besotes desconcertados

Juan Antonio dijo...

Gracias, Erato. No, el lunes no te trastornó.

Besos.

Meryone dijo...

dónde está el cuadro de chagall que había aquí?

snif

Juan Antonio dijo...

Lo guardé en el desván de las cosas inútiles.

Besos, Meryone.

Agua dijo...

Por fin puedo volver a submergirme en tus letras delicadas, las hechaba de menos! Las mudanzas son un caos, mas de un mes para poder volver a tener internet en casa!! Sigo deshaciendo cajas...pero algunas, las que tiene la etiqueta sentimientos, no se si dejarlas en un rincon dentro de algun armario del olvido o por el contrario, desempolvarlos y volverlos a colocar en algun estante...En todo caso cuesta demasiado estar sola en un pais extranjero... quien sabe quizas en algun tren encuentre yo tmb algun rostro que me transmita toda la belleza que descrives...un beso!!!

Juan Antonio dijo...

Amiga Agua, me alegra mucho reencontrarte tras este paréntesis.
Espero que la experiencia tenga también aspectos positivos y puedas disfrutarlos.

Un beso.