jueves, 13 de agosto de 2009

QUIÉN

"La odalisca" (Mariano Fortuny)


Su sonrisa se dibujaba extraña, ajena,
como una camisa que nunca hemos vestido.
Así también sus besos líquidos
con un lejano sabor que no podía identificar.

No era su mirada felina en el geométrico centro de la noche.
Pero qué entonces.
Quién le urgía con el inaplazable apremio del deseo.
Quién atormentaba su cuerpo hasta el umbral de la agonía.

—Sí, amor, enloquece, muere conmigo otra vez.
Mis senos saben a dormidas madreselvas.
También tu mirada es otra.
Pero hazme morir aún un instante.

Acaso no era ella.
No en el roce de lujuriosas e improbables sedas,
en el perfume luminoso del alabastro.
O acaso era ella. Siempre ella.

9 comentarios:

Nefer dijo...

Jo... siempre es ella, arrastrándote al deseo, la lujuria, envolviéndote en besos dulces como el néctar... sí, siempre es ella.

Besillos

Juan Antonio dijo...

Siempre, Nefer. Siempre.

Y más besos.

Lucía Corujo dijo...

Quizá su mente no la recordaba, pero sí su cuerpo...
Un saludo

Anónimo dijo...

Biéeeeen, Juan Antonio. Siempre donde el deseo, donde el olvido, donde la muerte, donde el placer...
Rigoletto

Juan Antonio dijo...

Bienvenida, Lucía. Llevas mucha razón. El cuerpo tiene su propia e infalible memoria. Besos.

Rigo, tengo pendiente leer tu relato. Luego, a la vuelta. Abrazos.

Meryone dijo...

pues va siendo hora de que sea otra, no?

Juan Antonio dijo...

Meryone...

O Fortuna,
velut Luna
statu variabilis...

Eres una chica iconoclasta. Pero te envío besos.

Nefer dijo...

Pues va a ser que no, Meryone.

Setefilla Almenara J. dijo...

Qué bonito escribe usted, no me canso de asentir ante sus letras.

Sentidos ratos me regala.

Gracias siempre.