sábado, 1 de noviembre de 2008

IN MEMORIAM


Es noviembre en el corazón del Realejo.

Algún tañido lejano anuncia el mes de las ausencias. Hay días que se han caído del calendario, que no serán más porque señalan un recuerdo demasiado doloroso. A no ser…

Es noviembre en las azoteas, en los tejados vencidos por la nostalgia de tiempos mejores. Un niño desgrana las últimas promesas de un solecillo tibio cerca de la plaza de Santo Domingo. Esa misma noche se encenderán las lamparitas en las ventanas como por ensalmo. Para que no se nos pierdan en las tinieblas, le dijo su madre.

Un viento helado silbará por las callejas en las que no ha dejado de oler a rosas ni siquiera ahora. Y a cera. Es noviembre en el corazón del Realejo. Y sin embargo…

Las imágenes se cubren de lutos austeros. Y es por ellos. Y por nosotros. No valen coronas ni cetros, no valen joyas ni oropeles: todos somos iguales cuando llega noviembre.

El niño se aleja de la plaza. En una calle cualquiera, en el corazón del Realejo, vislumbra el balcón entreabierto y la luz encendida. Madre. Una sensación familiar reanima sus miembros entumecidos por el frío.

El tañido parece perderse a lo lejos. Es noviembre en el corazón del Realejo. Y sin embargo… En el cielo, encima de las espadañas de algún viejo convento, algo como una luz tibia promete vida, sueños.

Huele a romero y a leña. Tal vez un niño está al nacer en un portal del Realejo. Los ángeles de las Vistillas sonríen a escondidas y el dominico de piedra ordena silencio.

El niño sueña en su cama con lunas de azahar y filas de nazarenos. Aunque siga siendo noviembre en el corazón del Realejo.

16 comentarios:

Juan Antonio dijo...

Hace justamente un año entregaba este texto para su publicación en cierto boletín digital. Muchas cosas han cambiado en mi vida desde entonces. Menos noviembre.

Tiene sentido, por tanto, ponerlo aquí sin cambiar una coma.

Lía Vega Erao dijo...

Poeta... El día de hoy no es comprensible para mi, pero desde luego no puede expresar más melancolía y dulzura a la vez.

Y desde el realejo... Nos veremos el vienes que viene en mi plaza nueva?

Sielitolindo dijo...

Para mí noviembre sólo tiene un día y es ese que habla de la noche, no de la oscura y fría sino la acoge los sueños...¿sabes a qué fecha me refiero?

¡MuAaAaAaC!

Vane

pati dijo...

En pleno corazón de Granada. Con todas esas laberínticas calles que conforman su intricado poderío. Reconquistado, Coronado, Cristianizado... El Realejo a los pies de la Alhambra. Y nosotros, a tus pies.

Noviembre, sí. El mes de las ausencias.

Besos :)

Juan Antonio dijo...

Lía... En tu calendario vitalista no hay lugar para la tristeza. Afortunada tú. Un beso.

Vane, enigmática, susurrante. Dímelo más cerca, al oído.

Pati, el Realejo quiere quedarse a vivir en tu mirada. ¿Qué harás con el Albaicín? Sí, las ausencias. Pero tú no me faltes. Besos.

Meryone dijo...

sin embargo, el mes más cruel es abril

o eso decía elliot

noviembre, al menos, no hace crecer lilas de la tierra muerta

besos

Juan Antonio dijo...

Eso también.

Sielitolindo dijo...

...25 de noviembre, para la gente "Santa Catalina" pero para lunáticas como yo, es el día de la señora de la noche y eso sólo significa una cosa: MAGIA...

Juan Antonio dijo...

Me estremezco todo entero al imaginarte en un ritual mágico y pagano dentro de un círculo trazado en lugar sagrado.

Invítame, anda. Eso además de pedirme para Reyes.

Nefer dijo...

Noviembre es tan impasible...

Precioso relato J.A... si es que escribes como los ángeles.

Sieli, el 25 de noviembre celebramos santa catalina en mi pueblo en la tradicional "merendica".. tol mundo al campo a comer!!

Besillos.

Bomarzo dijo...

Mi abuelo vivía en el Realejo. Hace mucho más de un año que murió, pero siempre que paso por allí miro la que fue su casa. Hoy está ocupada por otros, hoy es otro el calor que la calienta, pero no puedo evitar verle asomado siempre que paso por Sor Cristina Mesa.

Sibila dijo...

Noviembre en Granada... echod e menos la lluvia incesante y el calor de los amigos a este lado del cristal.
Así es el ser humano... en esos años echaba de menos mi sol tinerfeño. ;)

PD: Más de un círculo mágico se traza en Granada cuando empieza noviembre, y más de un ritual pagano transcurre al abrigo de la noche. Quizá un día te tropieces con alguno.

Juan Antonio dijo...

Nefer, gracias, pero exageras.

Bomarzo, recuerdos entrañables del Realejo. Un abrazo, hermano.

Sibila, qué dulce. Me encantaría encontrar alguno de esos círculos mágicos, pero sólo veo puestos de castañas y pasos de cebra. Un beso.

verdial dijo...

Precioso. No tengo otra palabra para describirlo.

Aunque te tengo enlazado desde otro blog, quiero hacerlo también desde éste, que en el que más habitualmente estoy (en el otro si acaso un par de veces al mes). Me gusta mucho como escribes y desde aquí te puedo seguir más de cerca.

Un abrazo

Juan Antonio dijo...

Gracias, Verdial. Eres muy amable.

Besos.

Setefilla Almenara J. dijo...

En este escrito hay algo que nace, entusiasta, y al mismo tiempo, algo que decae con esa belleza antigua que te caracteriza. Nostalgia, noviembre, tú. No hay relación mejor avenida, Juan. Ha sido magnífico vivir este recorrido y culminar en el Realejo.
Admirada, lo reflejo en google+.
Abrazos.
Sete.