viernes, 19 de septiembre de 2008

DESIDERATA


Ya no es posible volver sobre tus pasos,
ahondar en un pecho parado sin remedio.
Si yo pudiera ser otra vez niño,
perderme en los estrechos callejones de jazmín y sueño.

Las cosas no tienen la culpa de que no seamos eternos.
Qué le importa al lavavajillas
si a media tarde se descubre el lecho del suicida,
si las flores del búcaro se quiebran
y fallan todas las estadísticas sobre esperanza de vida.

Decir esto no cambia nada.
¿No escuchas el apresurado latido del reloj,
no sientes cómo algo socava tus entrañas sin piedad
mientras lees, mientras te afeitas,
mientras te estás muriendo sin saberlo?

Sólo si yo pudiera ser otra vez niño,
ser lo que era antes de ser.
Así tal vez. Quién sabe.

10 comentarios:

Nefer dijo...

El reloj marca las horas demasiado deprisa a veces y ni te das cuenta de que los segundos avanzan imparables... y crees que eres dueño de tu tiempo pero cuando miras atrás ves lo que has vivido y te sientes ajeno... es una pena no poder retrasar el reloj...

Ojú J.A. vaya poeta que estás hecho... sublime.

Besillos

Sielitolindo dijo...

...a nadie le sobra arena en su reloj, amigo mio, aunque muchas veces he deseado poder darle un poco de la mía a alguien...

besos

Vane

El factor septiembre dijo...

Ni siquiera uno es dueño de su reloj, cuando menos te los espera te salta en emboscada. Los niños tienen todo el tiempo del mundo hasta que les compran un relok

Juan Antonio dijo...

Nefer, me voy a ruborizar, te lo advierto. Besillos.

Vane, filósofa estás. Besos.

Factor septiembre: Preciosa reflexión. Un abrazo.

Anónimo dijo...
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Isabel_MR dijo...

Especialmente especial poeta...
Elresto de mi comentario se lo dejo al silencio.

Bomarzo dijo...

Por qué será que no me sorprende que escribas cosas así?

Juan Antonio dijo...

Amiga Isabel, el silencio es a veces el mejor regalo. A él confiamos nuestros más secretos pensamientos.

Un beso.

Juan Antonio dijo...

Amigo Bomarzo, sabes que te quiero.

Un abrazo.

xiana dijo...

Cielo, lo que diferencia a un niño de alguien mayor no es el tiempo, sino la esperanza...
¿Tú tienes, amor?
No hace falta volver atrás, sólo querer recuperarla, abrazarla y no dejarla marchar.

Besos.
Me encantó.