sábado, 13 de septiembre de 2008

CREPÚSCULO


Serenos son los ojos en la tarde,
fijos en el grácil arroyuelo,
mientras el jazmín inunda el crepúsculo
de clamores sin nombre.

Gracia de un armónico embeleso,
los céfiros contienen apenas el aliento,
y un sol dulcísimo, tibio y oro,
acaricia una pupila adormecida.

Cuánta luz, cuánta ternura,
cuánta inocencia sin prisa derramada,
mientras lejos, sobre el horizonte,
las nubes esbozan apenas un sueño.

5 comentarios:

Jesús Lens dijo...

Uf la poesía, lo que me cuesta. Horrores!!!

Nefer dijo...

Me encanta este crepúsculo de colores dorados y olores a jazmín.. un placer para los sentidos.

Vaya peaaso poeta estás hecho J.A!.

Besillos

Juan Antonio dijo...

Jesús, gracias por tu visita. Si prefieres el relato, tengo por ahí algunos- Nos leemos.

Un abrazo.

Juan Antonio dijo...

Amiga Nefer, cuánto me alegra que te guste ese crepúsculo.

Muchas gracias por tus elogios (exagerados).

Un besote.

Anónimo dijo...
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