domingo, 17 de agosto de 2008

JARDÍN PROHIBIDO


Y se pobló de estrellas el jardín prohibido,
con sus melancólicos laureles,
con sus fragantes violetas nocturnas,
con sus mil criaturas dulcísimas
por una misteriosa vigilia animadas.

Nadie supo de aquel prodigio
en las trincheras, en los húmedos hospitales,
en las miserables celdas de los hombres.
Nadie supo de aquel delicado rocío celeste
que flotaba ingrávido sobre las esferas,
que era más que música y era como la música.

El asombroso jardín se llenó de presencias fluorescentes,
mientras un hálito de otro mundo ascendía despacio
entre nubes irreales y lunas blanquísimas, insomnes.

Los hombres se afanaban mientras tanto
en sencillos menesteres.
Nadie cantó aquel prodigio. Nadie vio. Nadio oyó.
Pero en alguna parte, en la ciudad del odio,
un niño exhaló un suspiro.

6 comentarios:

maria... dijo...

Es precioso........
maria......

Nefer dijo...

Juan Antonio, no sé que me gustan más, si tus historias o estas poesías tan llenas de encanto... escribes superbien.
Saludos.

Juan Antonio dijo...

Gracias, queridas María y Nefer.

En realidad, todo esto es ya antiguo. Apenas recuerdo haberlo escrito alguna vez.

Actualmente hago poca cosa. Ahora casi prefiero emular a Borges cuando decía que se sentía orgulloso sobre todo de lo que había leído.

Besos.

Lía Vega Erao dijo...

Juan Antonio... que triste el que nadie se de cuenta de algo tan bello. En la vida pasamos y dejamos cosas sin mirar y eso que son obvias...

Abismo dijo...

Y aunque nadie supo de ese jardín prohibido... no cayó en el olvido, tú nos lo trajiste maravillosamente...
Precioso, mil besos abisales

Juan Antonio dijo...

En el abismo nos encontramos, querida amiga...

Acepto gustoso todos esos besos y te envío otros tantos.