sábado, 5 de julio de 2008

KV 282


Umbroso bosque de gráciles criaturas
donde se mecen plácidas las horas.
Armoniosos, los céfiros modulan
exquisitas razones turbadoras.

Laureles soñadores se estremecen
en la voluptuosa siesta de los faunos.
Mientras, el sol detiene su carroza
para admirar las gracias inmortales.

Nadie apura un verso, una cadencia,
por temor a que los dioses callen.
Los mirtos respiran y los sauces,
en la afortunada tarde del parnaso.

3 comentarios:

Accimuttt dijo...

Hermosa poesía-homenaje; a grandes momentos que la mitología otorga, y a la armonía musical que desprenden estas palabras.

Juan Antonio dijo...

Gracias, accimuttt. Bienvenida a este reino de olvidos. Un saludo.

cuchhhi dijo...

me gusto tu pequeño Universo!
saludos